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Libertad, cultura y campo

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El Gobierno del respeto a las minorías no respeta a aquellas que no le dan votos, popularidad o imagen de progreso.

Por Juan Alberto Londoño Martinez*

En esta época de gobiernos populares y populistas nos enfrentamos a un Congreso de citadinos dispuestos a borrar la relación del hombre con sus animales de trabajo. Desde el Congreso se plantea la prohibición de las corridas de toros, los coches de tracción animal, las corralejas, cabalgatas, peleas de gallos y demás expresiones de la íntima relación del hombre del campo con sus animales. Los mal llamados animalistas apoyados por toda una generación criada por Disney que afirman que les gustan los animales solo porque les gustan los perros, están dispuestos a destruir toda visión del campo en la cual los animales le presten un servicio al hombre.
 
Para sus sensibilidades selectas es más digno ver en las grandes ciudades hombres caminando y halando de inmensas carretas para el reciclaje de basura, que ver a esos mismos hombres guiar sus carretas con la ayuda de sus queridos caballos. Nos escandalizaba ver a esos caballos con las costillas marcadas desfallecer de hambre, sin embargo ver a esos hombres también en los huesos haciendo el trabajo de un caballo no nos ofende, siempre y cuando lleven camisa para cubrirse. 
 
En esta época de cambio climático y fuentes de energía renovable no se nos debe olvidar que la tracción animal construyó nuestra civilización e intelecto y que a pesar de todos los avances en tecnología aún no hay un sustituto capaz de convertir pasto en leche, carne, lana, abono o trabajo, con un mínimo gasto de energía infinitamente renovable. Que muchos de aquellos ligados al campo aún se sientan orgullosos de cabalgar y festejar por las calles de sus pueblos y ciudades a lomos de un caballo, o de ir a las corralejas en sus pueblos a arriesgar la vida frente a un toro o de apostar su suerte a un gallo, no es motivo para que las mayorías de un Congreso proscriban sensibilidades y relaciones que simplemente no entienden.
 
Si nuestras tradiciones como las corridas de toros, las corralejas, las cabalgatas, las peleas de gallos, la tracción animal con fines turísticos o de transporte, pueden ser prohibidas por atentar contra el bienestar animal, como ya ha venido haciéndose, ¿Cuál es el futuro para el resto del sector pecuario? Si el bienestar animal está por encima de nuestras tradiciones culturales, entonces también estará por encima de nuestros sistemas productivos y por ende por encima de nuestro derecho humano a utilizar los animales que domesticamos para el uso que tradicionalmente se les ha dado. Que el animalismo de la mano del progresismo se tome el Congreso para legislar y concluir que el bienestar animal está por encima del hombre, sus tradiciones y sus sistemas productivos, es criminalizar a los ganaderos de todo el país, los cuales solo podrán seguir criando vacas, ovejas, cabras, cerdos, gallinas, caballos, búfalos y demás, si el legislador de turno considera que sus prácticas productivas no atentan contra el bienestar animal. Las libertades y las expresiones culturales sean de las mayorías o las minorías, estaría siendo socavada activamente desde el legislativo

Bienestar animal en la concepción europeísta del mismo, implica ausencia de sufrimiento o dolor y desafortunadamente para todos los seres que estamos vivos eso es un imposible, de la misma manera que es imposible que nuestros animales domesticados no sufran en algún momento de sus vidas. Amparados en esa definición nuestro Congreso puede incluso prohibir la exportación de ganado en pie, teniendo en cuenta el grave sufrimiento al que será sometido.

Como decía Gandhi “Quiero que el viento de todas las culturas del mundo sople libremente por mi casa, pero me niego a ser barrido por cualquiera de ellas”. Es el momento para que todos los ganaderos, caballistas, avicultores, porcicultores y demás productores pecuarios del país, sus gremios y todos aquellos ligados al campo, marchemos para hacernos visibles y exigir el respeto y el derecho a que nuestras prácticas culturales y productivas estén por encima de la interpretación de turno del “bienestar animal”. 

El Gobierno del respeto a las minorías no respeta a aquellas que no le dan votos, popularidad o imagen de progreso. Es así como la tiranía de las mayorías es la gran propuesta de profundización democrática del Gobierno liderado por el presidente Petro. Señor congresista, magistrado de la Corte Constitucional, amigo ganadero, salven ustedes la patria.

*Ex ministro de Hacienda

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