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Hecha la ley, hecha la consulta

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Por Fernando Alvarez

Las consultas se han convertido en otra forma de burlarse del electorado para hacerle el quite a la voluntad popular en busca de posicionamientos personales

En la Colombia de hoy es tan fácil encontrarle la comba al palo que prácticamente noexiste ningún instrumento democrático que no sea vulnerable a la trampa. Las conquistas constitucionales, avances en participación política o vinculación social a los procesos electorales, tardan más en buscar su implementación que lo que se demoran los tramposos en buscarle el recoveco por donde se puedan colar las prácticas antidemocráticas.

Es el escenario propicio para los magos de la operación avispa o de los avispados timadores o los padres del reino de la marrulla, donde los amos del juego son los astutos electoreros, la oportunidad es para los oportunistas y el truco es la

clave para suplantar el sufragio universal. En elecciones ya se inventaron cómo hacerle conejo a la voluntad popular, cuyo ejemplo mayor es el dinero del Cartel de Cali que

logró voltear el resultado electoral con la compra de votos con los 10 millones de dólares que le inyectaron a la campaña presidencial de Ernesto Samper Pizano.Si se recurre a un plebiscito, ya se supo en el gobierno de Juan Manuel Santos cómo se le tuerce el pescuezo a la ley para cambiar el No de una votación democrática por el Sí de un cambiazo en el Congreso a partir de sustituir un umbral electoral y recurrir al fast track para desconocer la voluntad popular.

Hoy la trampa se le hace a la Consulta.

Una herramienta que permitiría logar filtros para ahorrar gastos en economía de escala política, para preseleccionar candidatos con reales posibilidades electorales y pensada con el propósito de que los partidos pudieran hacer una selección previa recurriendo al voto popular, que terminó por convertirse en un monstruo de mil

cabezas que se usa para salir del anonimato, para medirse con otros fines o para configurar alternativas políticas a base de obtener una presencia mediática generada por aparecer en las consultas a cualquier ilustre desconocido en materia de

favorabilidad popular.

De esta manera se ha llegado a una “Gran Consulta” de los que no marcan en las encuestas en la que inteligentemente se logró incluir Paloma Valencia, la única candidata que mal que bien y con dudas sobre su proceso se ganó el favor de su partido.

Pero es evidente que los demás no tienen ninguna posibilidad de obtener un resultado mínimamente considerable y que lo que buscan es un peldaño de posicionamiento o por lo menos un margen de negociación en su participación en un posible gobierno de Paloma Valencia, la segura ganadora de la Consulta.

Pero peor el caso de Claudia López que se inventa una consulta de yo con yo, con un supuesto contendor que lo conocen ella y su Angélica y pare de contar, ya que de otra forma no suena ni truena a pesar de que en algún momento tuvo un alto nivel de popularidad.

Esto, aunque no parezca es una treta digna de cualquier politiquero corrupto y maniobrero de los que supuestamente critica y que en teoría ella se contrapondría.

Y la otra consulta, la más traída de los cabellos, es la que favorecería al papá de los marrulleros, al símbolo de la corrupción política, al politiquero más descarado que considera cínicamente que la política es dinámica, con lo cual legitima su habitual

travestismo partidista y que como la Chimultrufia lo mismo dice una cosa que la otra.

Lo mismo es furibista que Petriste. No se necesita decir que es Roy Barreras, pero si es necesario pensar que la Consulta de la izquierda, en la que no pudo participar el candidato favorito del presidente Gustavo Petro, Iván Cepeda, tiene todo el tufillo de

ser una maniobra de Roy Barreras para que de la nada termine como el más votado enese sector.

Con mucha plata y con un discurso centrista de última hora, su nueva mejor camiseta, puede darle el zarpazo a Cepeda y quedarse con la posta de Petro.

La apuesta es superar los votos de la consulta del candidato fiel al mamertismo y más amigo de los guerrilleros de las FARC y colarse hábilmente en el diálogo subyacente del encuentro Donald Trump – Gustavo Petro, que desde luego debió concluir en que la

ruta venezolana no va más.

El pragmatismo descarnado y el terror a una extrema

derecha le pueden dar una oportunidad de oro al saltimbanqui, camaleón, hoy vestido de progresista moderado. Si antes decía el cura Camilo Torres que el que escruta elige,hoy se puede decir que el que maneje la consulta decide.

Y los que no participan en consultas o la tienen clara como Abelardo e la Espriella, que sabe que es el fervorpopular el que decide y por eso no le interesa torearlo, o la tienen oscura como Sergio Fajardo que sabe que el favor popular le puede llegar pero de carambola. Este juego a tres bandas aunque no es perverso, si está sobrecargado de optimismo.

Y como en juego largo hay desquite, en juego sucio hay rebote. Por eso no es raro que se escuchen voces que proponen meterle mano a las consultas. En la “Gran Consulta” se le propone a los abelardistas votar por Paloma sin hacer mucha bulla. De esta

manera se garantizaría el rotundo triunfo de Paloma Valencia, quien es la única que ha dicho sin rodeos que apoyaría a De la Espriella en segunda vuelta. Algunos piensan que eso seria un tiro en el pie, pero la distancia que lleva Abelardo es tan alta que la votación en la consulta no afectaría para nada su sitio de puntero. Y de igual manera aparecen las voces que sugieren que la derecha debería votar por Roy Barreras porque es mas fácil derrotar a un corrupto conocido que a un comunista por conocer.

Y como la trampa está hecha no se ha quedado por fuera de ella el cuarto poder. Los periodistas que se han organizado en contra de Abelardo de la Espriella, comandados por Daniel Coronell han montado toda una estrategia para golpear al Tigre porque les

asusta. Se han volcado a resucitar de las cenizas a Roy Barreras. Con él tendrían contratos con Abelardo no. Hoy Roy es el principal entrevistado de Noticias Uno, de Los Danieles, de María Ximena en su podcast, del Reporte Coronell, en fin del club de

los antiabelardistas. Y para completar se han dado a la tarea de buscar presidiarios

para que hablen mal de Abelardo. Aprovechan el resentimiento de narcotraficantes y paramilitares, al mejor estilo de los falsos testimonios que montó Iván Cepeda contra el expresidente Alvaro Uribe Vélez, para buscar a Salvatore Mancuso, El Tuso Sierra y

David Murcia y otros hampones para que digan que De la Espriella, los engaño y los robó, que les prometió el cielo y la tierra y les entregó el infierno, en fin, lo que inventen porque los periodistas saben que los delincuentes mienten al mejor precio.

Aunque como se dice en el argot popular todo indica que tacan burro porque Abelardo en el peor de los casos para la comidilla popular tendrá 100 años de perdón y a los periodistas les saldrá el tiro por la culata porque cuando hay alguien metido en los

sentimientos de un pueblo no importa lo que digan o lo que haya hecho.

En Colombia ya sucedió con el General Gustavo Rojas Pinilla, cada página que se gastaron en su contra se volvió un voto a su favor. Y en Estados Unidos pasó lo mismo con Donald Trump cada andanada periodística en su contra despertaba más simpatías a su favor. O sea que si hecha la ley, hecha la trampa, la suerte está echada y amanecerá y veremos.

Pero ojo, el último que salga que apague la luz porque el rugido sigue encendido.

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