Crónica 1320 de Gardeazábal
Si el 7 de agosto Cepeda toma posesión como presidente, nadie sabe si el día 8 estaría poniendo a ordenes de la justicia norteamericana al expresidente Petro, a quien para entonces le habrán abierto proceso y pedido en extradición por lo que dijo públicamente Pipe Tuluá, unas horas antes de que lo despacharan en un avión de la DEA, o por las delaciones que Maduro o Fito, el bandido de Manta, pudieran haber dado para negociar con mentiras o exageraciones sus rebajas de pena. Y Cepeda lo extraditaría muy probablemente no por estalinista redomado sino porque él no es, ni será recibido con agrado en Washington y estaría inutilizado como negociador ante el salón Oval donde Trump ,como los emperadores romanos ,hunde , condena o traiciona. Pero si Petro se juega la gauchada de convencer a Cepeda que renuncie a la candidatura presidencial alegando su repetido perfil oncológico, una convención extraordinaria del Pacto Histórico podría cambiarlo como candidato por alguno de los tres antiguos miembros de su mandato, Roy,Lizcano o Murillo. Roy y Murillo han demostrado su habilidad como embajadores aunque fue el chocoano como canciller o embajador ante Washington quien demostró su eficiencia . Ninguno de ellos tiene el respaldo electoral que ya consiguió Cepeda en las primarias de la izquierda. Empero uno de los tres , de manera más sibilina enfrentaría mejor que Cepeda las inevitables negociaciones sobre la pretendida extradición que pedirían los norteamericanos. Convencer a Cepeda que renuncie dada su nula relación con los gringos, es vacunarse a tiempo. Hacerlo con Murillo que como candidato no ha tenido un jefe de prensa, es riesgoso. Roy es un ave fénix y ha brotado muchas veces de sus cenizas. Lizcano estudió en Harvard y sabe dónde queda la Casa Blanca. Eso si, con cualquiera de ellos le iría mejor a Petro que con Cepeda, porque con Paloma o Abelardo ,ni se diga.
Gustavo Alvarez Gardeazabal
El Porce,marzo 24 del 2026
