El comercio electrónico proveniente de China —a través de plataformas como Temu, Shein y Ali Express está ingresando al país prendas de vestir por debajo del costo real de producción en Colombia. Es imposible competir contra mercancías que llegan sin pagar IVA, sin cargas laborales, sin estándares productivos y sin responsabilidad social.
Los empresarios del sistema moda lo dicen con claridad: «no hay forma de competir» frente a productos que se venden por debajo del costo de fabricación nacional.
Según la DIAN, a Colombia ingresan cerca de 400.000 kilos diarios de mercancía provenientes de estas plataformas. Son volúmenes que superan ampliamente la capacidad de respuesta de nuestras empresas y que están desplazando la producción nacional a una velocidad sin precedentes. Problemática: Contrabando digital de ropa textiles y calzado

El sistema moda colombiano está compuesto por **142.000 empresas** que generan más de **2.500.000 empleos**. Son talleres familiares, microempresas, emprendedores, confeccionistas, diseñadores, comerciantes y trabajadores que hoy están viendo cómo su sustento se desvanece.
Muchos ya cerraron en diciembre. Otros están al borde del colapso. El país está perdiendo empresas todos los días.

Los gigantes del comercio electrónico chino (AliExpress, Temu y Shein) empezaron a entrar en los hogares colombianos, en especial después de la pandemia. Desde entonces su crecimiento local ha sido exponencial, a tal punto que tienen prendidas las alarmas de la industria y el comercio nacional, así como de los importadores formales.
Su inquietud no surge por la presencia de esos grandes jugadores y sus precios excesivamente bajos, pues reconocen que es importante tener competencia para que el mercado crezca, sino porque no usan las mismas reglas que los locales, dado que no pagan IVA ni aranceles.
La explicación de esas diferencias radica en una figura postal llamada minimis, envíos con un valor mínimo de importación por debajo del cual no se cobran impuestos, aranceles ni se requieren trámites aduaneros complejos. Su objetivo es facilitar el comercio, pero en varios países ya se han dado cuenta de que el modelo arrasador de Temu y Shein, que venden productos muy baratos, es lesivo para las industrias locales. Por esa razón bajaron bastante el valor del minimis o establecieron que todo envío postal paga impuestos, independientemente de su valor. Así, en México, Argentina y Brasil, las ventajas de los minimis aplican para envíos de máximo 50 dólares (188.000 pesos); en Chile, de 41 dólares (153.000 pesos); y en Estados Unidos, el presidente Donald Trump eliminó el año pasado esa figura para todos los envíos provenientes de China. Sin embargo, en Colombia los minimis tienen un valor de 200 dólares (750.000 pesos), es decir que los envíos postales inferiores a ese monto, casi la tercera parte de un salario mínimo, no pagan IVA ni arancel. Eso explica gran parte del éxito de Temu y Shein, cuyos productos están muy por debajo de los 200 dólares.

Inicialmente, acceder a estas plataformas requería tarjeta de crédito, pero ahora también aceptan débito y billeteras digitales. Con precios bajos y una oferta amplia, sus clientes no son solo consumidores finales, sino también comerciantes –algunos informales– que compran al por mayor y se presentan como distribuidores de Shein. Muchos se promocionan en redes sociales y venden prendas desde 5.000 pesos, un precio difícil de igualar para los confeccionistas nacionales.
En Colombia habría que decretar impuestos del 40 por ciento para estos productos chinos. Lo que permitiría equilibrar precios con las confecciones colombianas. Y además el estado colombiano recibiría por esos impuestos mas de 6 billones anuales
La Cámara Colombiana de la Confección, junto con los gremios del calzado, la marroquinería y todo el sistema moda, hace un llamado urgente al Gobierno del presidente Gustavo Petro:
Necesitamos medidas inmediatas. Necesitamos regulación. Necesitamos aranceles que frenen esta nueva modalidad de contrabando digital que opera sin reglas y que está destruyendo nuestro tejido empresarial.
No estamos pidiendo privilegios. Estamos pidiendo igualdad de condiciones
Estamos pidiendo que quienes venden en Colombia cumplan las mismas obligaciones que cumplen las empresas colombianas.
Varios países del mundo ya han tomado medidas firmes como la Unión Europea, para poner en cintura esta competencia desleal. Colombia no puede quedarse atrás. Cada día que pasa, perdemos más empleos, más empresas y más oportunidades para nuestra gente.
Este no es un problema sectorial. Es un problema nacional. Es un problema social. Sí no actuamos ahora, el tsunami de Temu, Shein y Ali Express seguirá arrasando con miles de emprendimientos y con décadas de construcción industrial. Sería una catástrofe
Hoy pedimos auxilio. Hoy pedimos acción. Hoy pedimos que el Estado proteja a su industria, a sus trabajadores y a su economía popular. Colombia no puede renunciar a su sistema moda, afirma Guillermo Criado presidente de la Cámara Colombiana de la confección, textiles y calzado Colombia no puede renunciar a sus empresas. Colombia no puede renunciar a su gente.

Según él, el crecimiento local de Temu y Shein aumenta la dependencia de las importaciones chinas (al cierre de 2025, el gigante asiático superó a Estados Unidos como el principal proveedor del país). Igualmente, se debilita la cadena de valor desde el cultivador del algodón, el hilandero, el que hace telas, el que tiñe tela, el que estampa, el que diseña, el que confecciona y hasta los estudiantes de diseño, porque no van a tener quien los emplee. “Si a esto se le suma la presión del aumento del salario mínimo, del impuesto al patrimonio y la reforma laboral —que subió el costo de producir confecciones en el país entre 11 y 24 por ciento—, nos va a dejar fuera del mercado”, insiste.
Junto con la Cámara de la Confección, otros gremios, como la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico y Fenalco, están batallando para que se ajusten los minimis. En ese grupo está Carlos Fernando López, gerente de G40+, una asociación de empresarios que trabaja alrededor del tema del retail y reúne a unas 92 marcas, que se despliegan en 4.400 puntos de venta en Colombia y emplean a 48.000 personas. Señala que, ante las dificultades del Gobierno actual para tramitar proyectos en el Congreso, considera, junto con los otros gremios afectados, que la salida sería presentar un proyecto solo con este tema, pues podría tener un mejor futuro en el Legislativo
. Añade que el tratado de libre comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos fijó el umbral de 200 dólares, pero este debería aplicarse solo al comercio bilateral. El problema es que plataformas como Temu, Shein y Amazon envían mercancía desde bodegas en Estados Unidos para aprovechar ese beneficio, aunque los productos en realidad son de origen chino.
López piensa que lo más rápido de corregir sería el IVA, que es un impuesto local y no está en el TLC, como sí lo están los aranceles. Además, en momentos de afugias fiscales sería una buena opción de recaudo. Se estima que en el primer trimestre del año pasado el comercio postal en Colombia movió unos 27 billones de pesos. “En esa cifra están las compras de algunas empresas formales que despachan por ese medio, como el Éxito o Mercado Libre, pero también está todo lo de Shein y Temu, que, si fuera solo la mitad, sería un volumen de IVA muy importante”.

Otro experto indica que la solución es sencilla y consiste en ajustar el literal J del artículo 428 del Estatuto Tributario, aclarando que el beneficio del minimi es solo para los productos originarios del país desde donde se envía la mercancía, que en este caso es Estados Unidos.
¿El estado tiene Intervenir de manera inmediata mediante regulación, aranceles y control aduanero para frenar esta modalidad de contrabando digital que está destruyendo el tejido empresarial El presidente Petro dejará que se pierdan dos millones de empleos? Amanecerá y veremos…
