Home Fenómeno del Niño En el segundo semestre del 2026 comenzará en Colombia el fenómeno del Niño : podría ser la ola de calor más fuerte de la historia de este fenómeno

En el segundo semestre del 2026 comenzará en Colombia el fenómeno del Niño : podría ser la ola de calor más fuerte de la historia de este fenómeno

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Un nuevo pronóstico advierte sobre un calentamiento del Pacífico que llegaría hasta 2,5 °C hacia octubre, mientras organismos internacionales mantienen la incertidumbre sobre su intensidad

El comportamiento del clima en la segunda mitad de 2026 podría estar marcado por un evento de El Niño de gran magnitud. De acuerdo con el modelo estacional del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo (Ecmwf), existe la posibilidad de que se configure un episodio comparable con los registrados en 1982, 1997 y 2015, e incluso superior.

Según ese análisis, el punto máximo del fenómeno se presentaría en octubre. El organismo proyecta que el calentamiento del océano Pacífico ecuatorial podría alcanzar hasta 2,5 °C, un nivel asociado con eventos de alta intensidad.

El informe europeo indica que estos valores se ubican dentro de los rangos históricamente vinculados a los episodios más fuertes. En eventos intensos, las anomalías superan 1,5 °C y pueden acercarse o incluso superar los 2,0 °C, umbral que marca los casos de mayor impacto.

El fenómeno de El Niño ocurre cuando grandes extensiones del Pacífico tropical registran temperaturas por encima de lo normal. Este proceso altera la circulación atmosférica y modifica el comportamiento de las lluvias a escala global. En Colombia, este cambio suele reflejarse en menos precipitaciones y temperaturas más altas, con efectos más marcados en la región Caribe.

Sin embargo, otras entidades mantienen cautela frente a la magnitud que podría alcanzar el evento. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa), junto con el Programa ERFEN y el ENFEN de Perú, coinciden en que hay un 62% de probabilidad de que se configure un episodio de El Niño, aunque sin definir aún su intensidad.

En su informe más reciente, publicado el 12 de marzo de 2026, la NOAA señaló que “si se forma El Niño, su intensidad potencial sigue siendo muy incierta (…)”. En ese mismo documento se indica que existe una probabilidad de 1 entre 3 de que el fenómeno sea fuerte entre octubre y diciembre de 2026.

La agencia estadounidense también advierte que los modelos en esta época del año tienen menor precisión. Aun así, identifica señales que favorecen el desarrollo del fenómeno. Entre ellas, el aumento del calor en el océano subsuperficial del Pacífico y el debilitamiento previsto de los vientos alisios de bajo nivel.

El contexto reciente también influye en las proyecciones. Tras un inicio de año con condiciones de La Niña y una fase neutral posterior, los modelos climáticos muestran una transición acelerada hacia un escenario de calentamiento en el Pacífico ecuatorial.

Para que un evento sea clasificado como de gran magnitud, las anomalías deben superar los 2 °C durante varios meses consecutivos, una condición que solo puede confirmarse a medida que el fenómeno evoluciona.

En Colombia, este cambio implicaría un contraste frente a los primeros meses de 2026, caracterizados por lluvias intensas e inundaciones. La consolidación de El Niño traería un déficit de precipitaciones, especialmente en la región Andina, el Caribe y el Pacífico.

Entre los efectos proyectados se encuentra el aumento del riesgo de incendios forestales. La combinación de altas temperaturas, baja humedad y vegetación seca incrementa la vulnerabilidad de ecosistemas como bosques, páramos y selvas.

También se prevén impactos sobre los recursos hídricos. La reducción sostenida de los caudales de los ríos podría afectar el suministro de agua potable en varios municipios, además de ejercer presión sobre el sistema energético, particularmente en la generación hidroeléctrica.

El sector agropecuario es otro de los más expuestos. La disminución de lluvias afecta los ciclos de cultivo y la disponibilidad de pastos, lo que puede derivar en una menor oferta de alimentos.

Aunque no existe una confirmación definitiva sobre la intensidad del fenómeno, los reportes coinciden en una tendencia clara hacia su desarrollo en el segundo semestre. La evolución del calentamiento del Pacífico será determinante para establecer si este episodio se ubica entre los más fuertes registrados o si se mantiene dentro de rangos menos extremos.

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