El mayor terremoto del país en más de un siglo. El estado de La Guaira es la zona más golpeada.
Al menos 164 personas han muerto y 971 han resultado heridas tras el terremoto más potente que ha sacudido Venezuela en más de un siglo, según confirmó la presidente encargada del país, Delcy Rodríguez. Las cifras, que las autoridades advierten podrían seguir aumentando, convierten esta catástrofe en la peor tragedia natural que vive el país en décadas, agravada por una infraestructura urbana envejecida y una crisis política y económica sin precedentes.
Lo ocurrido en Venezuela no responde al patrón habitual de un gran terremoto seguido de réplicas menores. El país fue sacudido por un fenómeno descrito como un «doblete sísmico», es decir, dos grandes movimientos telúricos ocurridos prácticamente de forma consecutiva, con apenas segundos de diferencia durante la tarde del miércoles.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el primer sismo alcanzó una magnitud de 7,2 y el segundo llegó a 7,5. Ambos ocurrieron a las 6:04 hora local, con epicentros ubicados en la zona de Yaracuy y el municipio de Yumare, en la costa caribeña venezolana. Los hipocentros fueron superficiales, 13 kilómetros de profundidad el primero y 10 kilómetros el segundo, lo que amplificó considerablemente su poder destructivo.
El estado costero de La Guaira, sobre el Caribe y vecino a Caracas, es la región más afectada, donde se vive una «verdadera tragedia» por el colapso de decenas de edificios. El aeropuerto Simón Bolívar, en Maiquetía, también sufrió graves daños y permanece cerrado. Ciudades como Catia la Mar no cuentan con electricidad y muchos de sus habitantes durmieron en las calles o buscando a sus familiares entre los escombros. La zona costera ya cargaba con el peso de la historia: fue escenario en 1999 del deslave más mortal de Venezuela, que dejó decenas de miles de muertos.
En Caracas, las imágenes que circularon desde la tarde del miércoles reflejaron la magnitud del desastre. Las fotografías mostraron muros enteros derrumbados, muebles expuestos a la calle y columnas de polvo elevándose sobre barrios normalmente concurridos.
Los residentes abandonaron los edificios en pánico y permanecieron en las aceras, muchos visiblemente conmocionados. El ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, confirmó los derrumbes y señaló que hay «varias zonas complicadas» en el este de Caracas, como Los Palos Grandes y Altamira, donde describió «situaciones alarmantes» por el colapso de edificaciones, y que el servicio de gas natural fue cortado como medida de precaución.
Estado de emergencia
La presidenta encargada de Venezuela indicó este jueves que se ha conformado un fondo de 200 millones de dólares para la reconstrucción de las zonas afectadas.
Rodríguez declaró el estado de emergencia nacional y creó un grupo de trabajo de alto nivel para supervisar las operaciones de búsqueda y rescate. Las clases escolares se suspenderán en todo el país durante una semana, y los servicios ferroviarios y las actividades no esenciales también han sido cancelados temporalmente.
Según la organización de vigilancia NetBlocks, la conectividad a Internet disminuyó drásticamente en toda Venezuela después de que los terremotos dañaran la infraestructura de energía y telecomunicaciones. La presidenta encargada también convocó una oración nacional interreligiosa e instó a los venezolanos a permanecer en sus hogares si las estructuras son seguras
