Luis Pérez Gutierrez
Las empresas no mueren porque el mundo cambia, mueren porque ellas deciden no cambiar. Existe un cementerio de gigantes donde yacen las empresas que solo pensaron dominar el pasado y el presente, y desistieron de conquistar el futuro.
Grandes empresas que parecían eternas dominantes del mercado, desaparecieron. KODAK dueña del mercado mundial de la fotografia, inventó la cámara digital; no le creyó, y entró en bancarrota por defender su negocio de fotografía impresa. BLOCKBUSTER líder mundial de alquiler de películas, subestimo comprar a Netflix y colapsó en 2010. NOKIA fue líder del planeta en celulares, no reaccionó al nacimiento de Iphone, y desapareció. BLACKBERRY, dominante del teclado físico; no entendió el teclado táctil, y se volvió irrelevante; los usuarios cambiaron y la empresa no. YAHOO, murió por arrogancia estratégica, pudo ser socio de Google y Facebook. SEARS fue el Amazon de la época con catálogos, pero no se adaptó al comercio digital. PANAM, Icono de la Aviación mundial, quebró; nunca entendió que el entorno cambia más rápido que las estructuras inflexibles.
Las grandes empresas y las universidades caen en tres errores. Creer que el tamaño las protege. Creer que la historia les da inmunidad. Y creer que el éxito pasado garantiza el éxito del futuro.
La Universidad tiene una mente vieja en un mundo nuevo, y la guía la ilusión que el éxito en el pasado le garantiza su futuro. El mercado no respeta la historia, respeta la capacidad de cambiar y reinventarse. El que defiende demasiado el comfort y la comodidad de su negocio actual, no construye futuro. Si la Universidad no cambia a tiempo, el mundo no la va a esperar. Y algo curioso, la educación es el único servicio costoso donde el que paga no exige. La universidad no se reinventa porque nadie le exige cambiar.
El riesgo más grande de la Universidad es creer que todavía está adelante, sin darse cuenta que perdió el liderazgo epistemológico; ya no define cuál es el saber válido ni marca el ritmo del cambio. La Universidad es una entidad lenta en un mundo rápido. A la Universidad no la derrota la pobreza de recursos, la está derrotando la rigidez de sus estructuras inflexibles que no dejan liberar el talento ni la imaginación. Las universidades venden prestigio del pasado para ocultar su incapacidad de enseñar el futuro y hacen publicaciones sin impacto. Cuando los sistemas educativos se obsesionan con la acreditación, el aprendizaje pierde su dimensión humana: deja de ser una exploración del mundo para convertirse en un trámite.
Siete verdades que la Universidad no ve. 1. El profesor expositor fue superado por la tecnología, y debe pasar a guía, curador de conocimiento, líder de proyectos, mentor y operador. 2. La Universidad ya no es solo para jóvenes de 18 a 25 años. 3. Si el mundo cambia en 2 años, el currículo no puede tardar 15 años en actualizarse. 4. La universidad sigue encerrando estudiantes; mientras el mundo es de ecosistemas abiertos. 5. Las nuevas profesiones y oficios digitales más demandados no nacen en la universidad, son de periodos más cortos, menos costosos, y la U se niega a tener esa mente nueva. 6. Ni la enseñanza ni los títulos son monopolio de la universidad ni del maestro. Las certificaciones de los Gigantes Tecnológicos son de Alta Aceptación y garantía de buenos empleos. De otro lado, China en 2024 aprobó una Ley que permite entregar Títulos de Ph.D. a quienes presenten logros prácticos verificables; el título de PhD se obtiene por lo que construyas o solucionas; y no por lo que escribas ni por los exámenes que presentes. Esta tendencia puede volver desuetos los PhD y las maestrías tradicionales. 7. La Misión histórica de la Universidad: Formación, Investigación y Extensión, es superada de lejos por empresas, Startups y laboratorios tecnológicos que parecen avanzadas universidades. La revolución digital es impulsada por la práctica no por la academia. La universidad enseña el mundo que ya pasó.
Me guían cinco principios de futuro. 1. Todo se puede hacer mejor. 2. Todo se puede hacer más rápido. 3. Todo se puede hacer a menor precio. 4. Todo se puede hacer más flexible. 5. Todo se puede hacer más global. La Universidad no clasifica en estos principios.
Antes la Tecnología reemplazaba el trabajo físico, hoy está reemplazando el cerebro humano. Por eso, la universidad necesita menos edificios y más inteligencia Entre las empresas que están creando el futuro no está la Universidad. Hace parte de la Patria, que las Universidades, con su esencia critica, vuelvan a ser creadoras de futuro.
